También necesitamos fe
Las mejores batallas se ganan de rodillas, recuerdo como esta frase tenía mucho sentido y lógica para mí, ya hace un buen tiempo atrás. Hoy por hoy mi perspectiva fue cambiando cada vez más. Pero antes de ahondar en el tema... quizá, querido homolector no entiendes esa frase. Cuando me refiero a ganar batallas de rodillas, estoy refiriéndome a orar y elevar tus problemas al cielo y buscar socorro divino.
Como les decía, esta frase fue perdiendo sentido para mí cuando me daba cuenta de que existe un abismo inmenso entre la homosexualidad y la Deidad. Una distancia que se hacía más larga y una profundidad mayor cada vez que yo vivía o trataba de vivir como el ser que vino a este mundo. Me esforcé por dejar de luchar contra mi propia naturaleza y mis propios gusto y fue en ese entonces, cuando me di cuenta en lo alejado que estaba del otro lado y que no existía puente alguno que pueda unirlos.
Crecí en un entorno donde mi fe crecía día a día, y donde se ponía en práctica cada domingo. Y siempre anhelé tener eso de mi lado, hasta que llegó un conocimiento perfecto de lo que me gusta, de lo que me atrae y esas cositas que solo nosotres podemos explicarlas. Mis sentimientos hacia personas de mi mismo sexo se hacía cada vez más fuerte e intenso; pero no trataba de escarbar en ellos. Es más, trataba de alejarme de mi naturaleza para no ser un peso o alguna carga a mis familiares y amigos. Pensamiento errado, obviamente, pero eso era en lo que pensaba cuando tenía entre 12 y 16 años.
Caí, como muchos quizá, en mi etapa de rebeldía con todo mi entorno religioso. Es una separación que en el hoy por hoy lamento mucho. Pero es que ¿por qué los homosexuales tienen que escoger entre ser homosexual y tener una vida religiosa tan común como la de los heterosexuales? Muchas religiones ya nos han tirado la piedra y marcado la cruz por el simple hecho de ser "antinaturales". Pero nuestras necesidades, para aquellos que sí creemos en Dios o en un ser supremo, siguen siendo las mismas. Tenemos el mismo derecho de cultivar nuestra fe y creencias como cualquier otra persona, pero tener el derecho no es lo mismo a que exista esa flexibilidad en nuestro entorno.
Por favor, sean pacientes con nosotres. Tenemos las mismas necesidades que todos, queremos poder ir a reuniones dominicales siendo lo que somos, queremos poder orar sin necesidad de sentir miedo a esas palabras llenas de lenguas de fuego del resto, queremos poder cantar la canción del amor que redime, queremos que seamos menos señalados y más aceptados. Crean lo difícil que es, desde ya, para nosotres intercambiar pensamientos y frases con los cielos.


"Las mejores batallas se ganan de rodillas". Creeme que me volvio las ganas de seguir luchando luego de leer esa frase.😇😙
ResponderBorrarHola! Me gusto mucho lo que escribiste. Pero muchas veces confundimos a las iglesia con Dios, pero realmente es así? Todas las iglesias son de Dios? Me gustaría contarte cómo veo a la comunidad LGBT desde mi lado de miembros de La Iglesia De Jesucristo De Los Santos de los Últimos Días, los amo y los respeto como a cualquier otra persona, jamás recibi una enseñanza de odio hacia esa comunidad y siempre aprendí amar a todas las personas. Muchas veces uno se siente diferente y eso es lo que nos hace no sentirnos parte y vernos lejos de creer que son cosas que se puedan juntar, muchas veces no nos sentimos dignos de ser parte de una reunión o incluso hacer una oración, me pasa a mí y le puede pasar a cualquiera no solo a una persona que siente atracción por el mismo sexo, también muchas veces tenemos miedo al que dirán las personas pero como hacerlas cambiar de opinión si nunca le mostramos que somos todos iguales, que todos merecemos sentirnos en paz y sentir el amor de dios, yo sé que Dios jamás rechazaría a nadie y creo que vos lo sabes �� Me encanta poder leer tus sentimientos, me ayudan a amarlos mas, gracias!
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